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Viajar a India sin meter la pata: 23 cosas que conviene saber

Mujer viajera entrando descalza en un templo de India

Hay cosas que nadie te explica antes de viajar a India.


Puedes leer sobre el Taj Mahal, aprender cuándo es la mejor época para visitar Kerala, saber cuánto cuesta un tuk-tuk o incluso memorizar unas cuantas palabras en hindi.


¿Y qué saber antes de viajar a India?

Quizá nadie te cuente que no es buena idea sentarte mostrando la planta de los pies hacia alguien. O que tu efusivo abrazo español puede dejar completamente congelada a la persona que tienes delante. Y que besar a tu pareja en publico, o ir de la mano, puede provocar un momento muy tenso.


Yo he aprendido algunas de estas cosas viajando por India, conviviendo con mis amigos maravillosos de allí y sus familias , y otras… metiendo la pata. Especialmente con los abrazos. He abrazado alegremente a personas que probablemente estaban pensando qué hacer con aquella española que acababa de invadir todo su espacio personal.


Así que este artículo nace precisamente de ahí: de todas esas pequeñas diferencias culturales que nadie te cuenta y que pueden ayudarnos a acercarnos a India con algo más importante que conocer sus monumentos: curiosidad y respeto.


Si vas a viajar a India por primera vez, conocer algunas de sus costumbres y códigos culturales puede ayudarte a evitar malentendidos y, sobre todo, a disfrutar mucho más de la experiencia.


Antes de empezar, una advertencia:India no es una sola India


Hablar de “los indios” es casi tan difícil como hablar de “los europeos”.

India contiene enormes diferencias regionales, religiosas, lingüísticas, generacionales y sociales.

Una joven de Bangalore puede tener costumbres completamente diferentes de una familia tradicional de Rajasthan. Lo que resulta normal en Mumbai puede sorprender en una pequeña población de Tamil Nadu. Y tampoco es igual una familia hindú, musulmana, sij, cristiana o jainista.


India reconoce 22 lenguas y existen además cientos de lenguas y variedades regionales. La identidad regional sigue teniendo muchísimo peso.

Por eso, estas no son 23 reglas de India. Son 23 claves culturales que pueden ayudarte a observar mejor. Y quizá esa sea la primera norma de todas: cuando no sepas qué hacer, observa.


1. La mano derecha, importante!

En India es muy frecuente comer con las manos. Bueno, mejor dicho, con la mano derecha. La mano izquierda la usas mientras para beber y así no manchas el vaso.



También es preferible utilizar la mano derecha para entregar dinero, comida, regalos u objetos.

Tradicionalmente, la izquierda se reserva para tareas relacionadas con la higiene corporal y puede considerarse menos apropiada para manipular alimentos o entregar algo a otra persona.

No significa que alguien vaya a escandalizarse porque accidentalmente cojas algo con la izquierda. Pero si conoces la costumbre, es fácil adaptarte.


2. Comer con las manos no es “comer sin modales”

Comer con la mano derecha en India según la costumbre tradicional
Comer con la mano derecha en India según la costumbre tradicional

Para nosotros puede resultar extraño, pero en India puede ser exactamente lo contrario.


Hay platos que tradicionalmente se comen con la mano, utilizando los dedos de la mano derecha para mezclar pequeñas cantidades de arroz, curry, dhal u otros alimentos y llevarlos a la boca.


 Realmente os recomiendo vivir esta experiencia de comer con las manos, la comida sabe diferente y puedes apreciar matices que de otro modo pasan desapercibidos. Y personalmente me parece una de esas costumbres que te hacen pensar cuánto nos hemos alejado del contacto directo con la comida. Antes de probarla ya sabes su temperatura, su textura, humedad…Casi podríamos llamarlo mindful eating a la india.

Me sorprendió que esta practica está presente incluso en las bodas.

Eso sí, en los restaurantes te dan las opciones de cubiertos siempre. Ademas saben que nosotros no estamos acostumbrados.


3. Los pies son mucho más importantes de lo que imaginas

Un pie descalzo en el templo

Aquí empieza uno de mis temas favoritos.

En muchos contextos indios los pies se consideran la parte menos pura del cuerpo por su contacto con el suelo.


Por eso puede resultar irrespetuoso:

  • mostrar la planta del pie hacia otra persona;

  • apuntar con los pies hacia una imagen religiosa;

  • tocar a alguien con el pie;

  • colocar los pies sobre determinados objetos.

Especialmente si estás sentada en el suelo de un templo, observa hacia dónde apuntan tus plantas.

Puede parecer un detalle diminuto. Culturalmente, no siempre lo es.


4. Y sin embargo… tocar los pies de alguien puede ser un enorme gesto de respeto


Esta es una de esas maravillosas aparentes contradicciones de India.

Los pies pueden considerarse la parte menos pura del cuerpo y, al mismo tiempo, tocar los pies de una persona mayor, de los padres, de los abuelos o de un maestro o una deidad del templo, puede expresar profundo respeto.


A menudo la persona mayor responde colocando la mano sobre la cabeza o realizando un gesto de bendición.

En algunas familias se hace al llegar, al despedirse, durante celebraciones o en momentos importantes de la vida.

Y me parece precioso pensar que una cultura haya conservado un gesto corporal para reconocer a quienes caminaron antes que nosotros.


5. Los zapatos se quedan fuera

Zapatos dejados fuera a la entrada de un templo de India
Zapatos dejados fuera a la entrada de un templo de India

Antes de entrar en los templos tendrás que quitarte los zapatos, y también en las casas, e incluso en algunas tiendas pequeñas. Si te fijas verás un montón de zapatos fuera

Consejo práctico: para viajar por India, lleva zapatos que puedas quitar y poner fácilmente, porque al cabo del día será una práctica frecuente.










6.Qué ropa llevo yo cuando viajo a India

Mujer occidental viajando por India con salwar kameez y dupatta
Vestida con el Salwar Kameez

Esta es una de las preguntas que más sentido tiene hacerse antes de viajar: ¿qué me pongo?

Y mi respuesta, después de bastantes viajes, es muy sencilla: yo compro y uso muchísima ropa india.


No porque crea que haya que vestirse “de india” para viajar por el país, sino porque me encanta y, además, me resulta comodísima para estar allí. Especialmente adoro los salwar kameez.


Son conjuntos formados por una túnica larga parecida a un vestido—el kameez— y un pantalón —el salwar—, aunque actualmente existen muchísimas variaciones: pantalones más estrechos, amplios, rectos…

Los hay de unos colores y estampados maravillosos y, sobre todo, los tejidos suelen resultar muy prácticos para el clima.


Después de probarlos, entiendo perfectamente por qué funcionan tan bien allí. Son frescos, permiten moverte, sentarte en el suelo, entrar en un templo sin estar continuamente pendiente de si enseñas demasiado… y además son preciosos.


Mi gran descubrimiento: la dupatta

Muchos conjuntos llevan además una dupatta, ese pañuelo largo que puede colocarse sobre los hombros o alrededor del cuello.

Y tengo que decir que para mí se ha convertido en una especie de objeto multiusos.


Sirve para cubrirte un poco más cuando entras en determinados espacios religiosos. Puede ayudarte a cubrirte la cabeza cuando el lugar lo requiere. Y tiene otra función que nadie debería infravalorar:

sobrevivir al aire acondicionado indio. 😂


Porque puedes estar a 38 grados en la calle y cinco minutos después entrar en un coche, un hotel o un restaurante y sentir que has aterrizado en el Polo Norte.

Así que yo casi siempre llevo una dupatta a mano.


También compro muchísimos vestidos

Otra opción que utilizo muchísimo son los vestidos que compro allí. Largos, frescos, coloridos y normalmente muy fáciles de llevar.


Muchas mujeres indias los combinan con pantalones finos, churidars o leggings debajo, dependiendo del tipo de vestido o túnica. Yo no siempre lo hago. Si el vestido es suficientemente largo, opaco y cómodo, para mí no es necesario.




¿Y el sari?

Tengo varios.Y me parecen absolutamente maravillosos.Pero tengo que reconocer algo: a mí no me resultan cómodos y nunca se cómo ponermelos sola.


Admiro profundamente a las mujeres que son capaces de caminar, trabajar, subir escaleras, cocinar, viajar en moto y hacer prácticamente cualquier cosa con un sari perfectamente colocado. Yo todavía no pertenezco a ese nivel de evolución.


Me encanta ponérmelo en ocasiones especiales y me fascina toda la estética y el ritual que lo rodean, pero para viajar y moverme durante todo el día prefiero claramente un salwar kameez o un vestido largo.


Y creo que esto también es importante decirlo. Viajar con respeto no significa disfrazarnos ni obligarnos a utilizar prendas con las que no estamos cómodas.


Para mí se trata más bien de encontrar un punto medio: vestirme de una manera que siga sintiendo mía, disfrutar de la belleza de la ropa india y, al mismo tiempo, adaptarme al contexto cultural en el que estoy.


Porque tampoco existe una única manera de vestir en India.

No viste igual una joven de Bangalore que una mujer de una pequeña localidad rural. No encontramos los mismos códigos en Goa que en Rajasthan. Ni en un hotel internacional que en un templo.


Así que quizá la mejor respuesta a “¿qué ropa llevo a India?” sea: ropa con la que puedas estar cómoda, fresca y cubierta cuando el contexto lo requiera.


Y, si te gustan los colores, los tejidos y la ropa india tanto como a mí…deja espacio en la maleta. Porque probablemente vuelvas con bastante más ropa de la que llevaste.



7. En piscinas y playas tampoco debemos dar por hecho nuestro código europeo

Aquí hay enormes diferencias.

En resorts internacionales, Goa o determinados ambientes urbanos encontrarás bikinis y bañadores occidentales.

En otros lugares verás mujeres bañándose con camisetas, leggings, salwar kameez o prendas que cubren mucho más el cuerpo.

No existe “el bañador indio”, todo depende del contexto.

Cuando no sabes qué hacer, vuelve a nuestra primera sugerencia: observa.


8. Namaste es siempre una buena opción para saludar.

Palmas juntas frente al pecho. Una pequeña inclinación. Namaste.

O al menos bajar la cabeza mientras se sonríe.

Es probablemente uno de los saludos más seguros cuando no sabes si la otra persona va a querer darte la mano, abrazarte o mantener distancia.

Los saludos cambian muchísimo según región, religión y relación entre las personas, pero el gesto de unir las palmas sigue siendo frecuente en muchos contextos.


9. Cuidado, españoles abrazadores

Mujer haciendo el gesto Namaste con las manos en India
Mujer haciendo el gesto Namaste con las manos en India

Yo soy de abrazar. Y a veces se me escapó ese abrazo cariñoso en India. Hasta que comprendí que algunas de las personas a las que estaba estrujando probablemente estaban sobreviviendo educadamente al acontecimiento.


En muchos contextos de India, especialmente entre personas de distinto sexo o que todavía no tienen mucha confianza, el contacto físico es bastante más limitado que en España. Abrazarse o besarse como saludo no es habitual, y es mejor esperar a ver qué hace la otra persona.

Esto cambia muchísimo entre jóvenes, grandes ciudades y círculos más cosmopolitas.

Pero he aprendido algo: no todo el cariño necesita convertirse inmediatamente en contacto físico.


10. Hombre y mujer: el contacto físico puede tener otro significado

Especialmente en ambientes tradicionales, el contacto corporal entre hombres y mujeres puede ser bastante limitado, aunque sea tu marido no le tocas frente a otras personas.

Mientras he convivido en la casa de mis amigos, ninguno de los matrimonios dio muestras de afecto  dentro de la casa mientras otras personas están presentes. Ni siquiera se daban de la mano.


Hay hombres y mujeres  (dependiendo también de su edad y si viven o no en una gran ciudad) que pueden preferir no estrechar la mano de una persona del sexo opuesto. Por eso, recuerda el “Namasté”.



11. Las demostraciones de amor de pareja suelen ser más discretas

Besarse apasionadamente en mitad de una calle española no llama demasiado la atención.

En muchos lugares de India sí.

Abrazos íntimos, besos o muestras muy evidentes de afecto entre parejas pueden generar incomodidad, especialmente en zonas rurales, ambientes familiares o lugares religiosos.

En determinados círculos jóvenes y grandes ciudades esto está cambiando mucho.

Pero, como regla de sensibilidad cultural: cuanto más tradicional sea el entorno, más discreción.


12. Verás muchas veces a dos hombres caminando cogidos de la mano o del dedo meñique

Y quizá tu cerebro occidental haga rápidamente una interpretación erronea, porque los códigos de contacto entre personas del mismo sexo no son necesariamente los mismos que en Europa.

En algunos contextos, hombres amigos pueden caminar muy juntos, abrazarse, tocarse o cogerse de la mano sin que el gesto tenga necesariamente significado romántico o sexual.

Es uno de esos pequeños recordatorios de algo fascinante: el cuerpo también habla idiomas culturales.


13. Hablar de sexo no siempre es tan sencillo como aquí

Esta diferencia me parece especialmente interesante.

Nosotros podemos estar en una comida hablando con bastante naturalidad sobre relaciones, deseo, Tinder, sexualidad o vida de pareja.

En muchos entornos de India una conversación así puede generar mucho más pudor.

La investigación sobre educación sexual en el país sigue describiendo una considerable dificultad para hablar abierta y públicamente sobre sexualidad, especialmente en entornos familiares y educativos.

Pero cuidado con simplificarlo.

No significa que “los indios no tengan una relación con la sexualidad”.

Sería absurdo decirlo de la cultura que produjo, entre otras muchas tradiciones, el Kamasutra y una enorme iconografía religiosa y artística relacionada con fertilidad, sensualidad y unión.

Lo fascinante es precisamente la contradicción:

una civilización con una historia extraordinariamente rica alrededor de la sexualidad puede convivir hoy con normas sociales bastante conservadoras respecto a hablar de ella públicamente.



14. Pudor no significa ausencia de sexualidad

Creo que esta distinción merece existir.

Que una persona no hable públicamente de sexo no significa que no tenga deseo, relaciones, conflictos, curiosidad o una vida sexual.

Significa simplemente que la frontera entre lo privado y lo público está colocada en otro lugar.

Y esta idea nos va a aparecer muchas veces cuando viajemos.

Porque aquello que una cultura considera íntimo puede no coincidir en absoluto con lo que considera íntimo otra.

Como veremos ahora.


15. Porque quizá no hablen de sexo… pero pueden preguntarte cuánto ganas

Esta fue otra de mis sorpresas.

En España preguntar: ¿Cuánto cobras? Cuando acabas de conocer a alguien  puede provocar un pequeño cortocircuito social.

En India puedes encontrarte con alguien que lo pregunta con una tranquilidad pasmosa.

Y quizá además te diga lo que gana él.

Me parece fascinante cómo  la frontera de lo privado está, simplemente, en otro sitio



16. También pueden preguntarte si estás casada. Muy pronto.

¿Cómo te llamas? ¿De dónde eres?¿Estás casada?¿Tienes hijos?

La familia tiene un papel central en muchísimos contextos de India y la identidad individual suele estar mucho más vinculada a las relaciones familiares que en sociedades más individualistas.

Por eso preguntar por la familia puede ser una forma de conocerte, no necesariamente de entrometerse.

Cuando yo estoy en India me relaciono con personas de religión hindú. En mi experiencia, especialmente en algunos ambientes más tradicionales, he notado que cambia la manera en que algunas personas se relacionan conmigo cuando saben o creen que soy una mujer casada. Por eso allí suelo llevar las dos payal, una en cada tobillo, y a veces anillos en los dedos de los pies. También me gusta llevar bindi. Son pequeños códigos que he ido aprendiendo al convivir con mis amigos de allí. El mangalsutra, en cambio, nunca lo he llevado: no es simplemente un collar bonito, sino un símbolo matrimonial dentro de determinadas tradiciones hindúes, y yo no me he casado mediante ese rito.



17. Los mayores ocupan un lugar visible

En India se saluda primero a la persona de más edad, se pide su bendición y se le consultan determinadas decisiones.

Aunque las generaciones jóvenes están cambiando muchas dinámicas, la jerarquía por edad continúa teniendo peso en numerosas familias y contextos sociales.

Para nosotros puede resultar extraño, pero para ellos puede ser una forma de reconocer experiencia, pertenencia y linaje.



18. Un “sí” no siempre significa sí


En la India decir un “no” frontal puede resultar demasiado brusco. Suelen evitar el conflicto y en lugar de eso te responden que “Quizá”, o “ya veremos”, “lo intentaré”…cuando lo que realmente se está expresando quizá sea: “No creo que vaya a suceder”

También puede decirte “yes” simplemente para indicar “te estoy escuchando”, no necesariamente “estoy de acuerdo”.

Los españoles solemos ser bastante más directos y podemos resultar maleducados



19. El famoso movimiento de cabeza tampoco significa siempre lo que crees

Ese ligero balanceo lateral de cabeza , que parece un infinito, a menudo expresa algo parecido a:

“Te sigo.”

“Vale.”

“Entiendo.”

“Sí.”

Pero el significado depende muchísimo del contexto. Este gesto me fascina verdaderamente y me encantaría hacerlo de un modo tan fluido como ellos.



20. La hospitalidad puede ser intensa

En muchas casas indias ser huésped es algo serio. Te traen muchas cosas, son super encantadores.

Nada más llegar te traen zumos, chai, o café, y comida. Y más comida.


Aceptar aquello que te ofrecen puede entenderse como una manera de reconocer la hospitalidad del anfitrión, y una primera negativa puede incluso interpretarse como modestia más que como un no definitivo.

Si realmente no quieres algo, quizá tengas que decirlo con mucha amabilidad… más de una vez.


21. Entrar en una casa también tiene su lenguaje

Antes de entrar quitarte tus zapatos, saluda primero a las personas mayores.

Acepta al menos la hospitalidad que puedas. Y no tengas demasiada prisa por convertir la visita en una transacción.

En muchas familias el encuentro importa tanto como aquello que supuestamente has ido a hacer.




22. Un templo no es simplemente un monumento turístico

Esta es probablemente una de las cosas que más me importa transmitir.

Tú puedes estar allí admirando arquitectura. La persona que tienes a tu lado quizá esté hablando con su dios.

Por eso conviene comprobar siempre:

si se permiten fotografías;

hasta dónde puede entrar una persona no hindú;

si existen normas de vestimenta;

si debemos cubrirnos la cabeza;

dónde dejar los zapatos;

y qué zonas forman parte del espacio ritual.

No todo lo hermoso necesita ser fotografiado. A veces basta con estar.


23. La norma más importante: no intentes aprender “cómo son los indios”


India es demasiado grande para caber dentro de una lista de 24 puntos.


Dentro del mismo país conviven megaciudades hipertecnológicas y pequeñas aldeas.

Jóvenes que cuestionan las tradiciones de sus padres y personas profundamente tradicionales.


Hindúes.Musulmanes. Cristianos. Sijs. Jainistas. Budistas. Ateos.

Por eso quizá la mejor manera de viajar por India no sea memorizar normas, sino aprender tres cosas: observar, preguntar y no juzgar demasiado rápido.


Porque cuando viajamos creemos que estamos aprendiendo cómo viven los demás.

Pero sucede algo bastante más divertido.De repente descubres que tú también eres rarísima😂


Que abrazar a alguien que acabas de conocer no es “lo normal”. Que preguntar cuánto gana una persona puede ser perfectamente natural. Que enseñar las piernas, besar a tu pareja en público, comer con tenedor o entrar en casa con los zapatos puestos tampoco son comportamientos universales. Son nuestros códigos, nuestra cultura, nuestra manera particular de haber aprendido a estar en el mundo.

Y quizá eso sea una de las cosas que más me gusta de India.

Llegas creyendo que vas a descubrir un país extraordinariamente diferente… y acabas descubriendo también todo aquello que nunca habías cuestionado del tuyo.

Por eso, después de muchos viajes, mi mejor consejo para viajar a India sigue siendo bastante sencillo: mira mucho. Pregunta. Imita cuando no sepas qué hacer. Y ríete cuando metas la pata.

Yo todavía lo hago. Intento mover la cabeza como ellos y probablemente parezco un muñeco con un problema cervical.


Pero quizá viajar con respeto no significa hacerlo todo perfectamente. Significa estar dispuesta a darte cuenta y a preguntar.

Y, sobre todo, a acercarte a otra cultura sin necesidad de convertirla inmediatamente en la tuya.

Porque India no necesita que lleguemos sabiendo todas sus reglas.

Creo que basta con llegar con curiosidad, respeto y ganas de aprender. Y dejar que, poco a poco, sea ella quien nos las vaya enseñando, sorprendiendo y enamorando.



¿Quieres que te cuente más curiosidades para entender la India?

Con cariño

Tatiana

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