top of page

De la supervivencia al florecimiento: un ejercicio para redirigir tu vida


ree

Vivimos muchas veces en modo supervivencia: cumpliendo tareas, respondiendo a exigencias, apagando fuegos.


Y en ese ritmo vertiginoso, dejamos de mirarnos, de preguntarnos si lo que estamos viviendo se parece a lo que realmente queremos.


Florecer no significa tener una vida perfecta, sino atreverte a vivir con conciencia,

escuchandote, eligiendo en qué pones tu energía y con qué intención caminas cada día.




Hoy te propongo un ejercicio muy conocido en el coaching, pero con un enfoque más terapéutico y espiritual:La Rueda de la Vida y la declaración de Florecimiento.

Una herramienta sencilla para salir del piloto automático y recordar hacia dónde quieres ir.


Primero: ¿Qué es florecer?

Florecer no es ser feliz todo el tiempo.

Florecer es recuperar la dirección interna, salir de la inercia y reconectar con lo que da sentido a tu vida. Es rendirte y aceptar que hay cosas que solo puedes aceptar, y tras eso te queda mucha más energía disponible para hacer y cambiar lo que sí está en tu mano.


Cuando floreces, tu energía vital se reorganiza: dejas de gastar fuerza en la lucha constante y comienzas a actuar desde un lugar más amable, más lúcido y más libre.

La neurociencia y la psicología positiva coinciden en algo importante:la sensación de plenitud llega cuando nuestra vida se alinea con nuestros valores esenciales,no cuando todo sale bien.

Y para poder alinear, primero hay que mirar con honestidad.


La Rueda de la Vida: mirar tu jardín interior

(De la supervivencia al florecimiento: un ejercicio para redirigir tu vida)


Imagina tu vida como un jardín con diferentes áreas que necesitan cuidado: algunas florecen, otras están secas, otras en semilla.La Rueda de la Vida es una forma visual y práctica de observar ese jardín interno.



Las áreas de mi vida
Rueda de la vida

Cómo hacerlo:

  1. Dibuja un círculo y divídelo en ocho partes (como si fuera una tarta).


    Nómbralas según tus áreas más importantes:


    Salud – Amor – Familia – Amistades – Trabajo/Vocación – Crecimiento personal – Economía – Ocio/Creatividad.





¿Cómo de satisfecho estoy con mi vida?
Satisfacción con las áreas de la vida


  1. En cada sección, pon una puntuación del 1 al 10,


    Donde 1 es “muy insatisfecha” y 10 “plenamente satisfecha”.










Rueda de la vida de la persona, uniendo los puntos
El dibujo de la rueda de tu vida
  1. Une los puntos y observa el dibujo de la rueda que aparece: ¿Qué áreas están equilibradas? ¿Cuáles se sienten vacías o desatendidas?

Si fuera una rueda real, ¿sería funcional? ¿rodaría?

¿Existe demasiado desequilibrio entre unas áreas y otras?


No se trata de juzgarte, sino de tomar conciencia de dónde estás.Cuando ves tu vida dibujada, aparece una comprensión que va más allá del pensamiento:es tu brújula interna mostrándote el mapa.


Del análisis a la acción: tu declaración de Florecimiento

Una vez que has mirado tu rueda, llega el momento más importante: decidir cómo quieres florecer. No desde la exigencia, sino desde la intención.La mente necesita dirección, y el alma necesita propósito.

La Declaración de Florecimiento es un pequeño manifiesto personal, una forma de comprometerte contigo sin rigidez ni perfeccionismo.


Cómo crearla:

  1. Elige tres áreas de tu rueda que sientas que necesitan atención.


    No elijas las que “deberías”, sino las que “te hablan” desde el cuerpo, las que te piden atención.


  2. Redacta tres compromisos en presente.


    Comienza con un verbo activo: Elijo, Me comprometo, Me abro. Ejemplos:

Elijo cuidar mi cuerpo para sentirme a gusto en él y sentir la vitalidad

Me comprometo a meditar cada día para gestionar mejor mis emociones.

Me abro a relaciones donde pueda ser auténtica y lo haré de esta manera


  1. Escríbelos a mano en una tarjeta o papel bonito.


    Puedes colocarlo en un lugar donde lo veas cada día: tu espejo, tu escritorio, como un recordatorio amable…o guardarlo en tu cuaderno


Revisar sin juzgar, avanzar con ternura


Mujer hada con alas que florece
Abre tus alas y florece

Cada cierto tiempo, vuelve a tu rueda y observa si algo ha cambiado.Puede que tus notas no se muevan enseguida, pero sí cambiará la calidad de tu mirada:pasarás de la autoexigencia a la auto-observación, de la culpa a la responsabilidad amorosa.


Recuerda: florecer es un proceso, no un evento.Requiere constancia, pero también ternura.No se trata de hacer más, sino de vivir mejor, de ir encontrando la versión de ti que respira en paz.


 Si este ejercicio te ha inspirado…

En mi web encontrarás más herramientas, ebooks y prácticas gratuitas para seguir cultivando tu bienestar interior,así como información sobre mis viajes terapéuticos a la India, donde profundizamos en esta reconexión cuerpo–mente–alma.

Esta técnica la puedes encontrar en mi calendario terapeutico del 2026 que puedes descargar aquí.


Con cariño,

Tatiana Muñoz

Comentarios


bottom of page